La felicidad no se mide con una bascula, tampoco se aprecia con los ojos, solo se siente, las respiras, la identificas, cuando vez los ojos del amado con tanto brillo que te deja despabilado.
Te amo con todo tu volcán de emociones, te amo aunque me miras y me grites evidenciando mis errores. Tu sencillez me recuerda a la bella infancia que pasamos, no has cambiado nada... y no sabes como eso me encanta.
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